miércoles 8 de julio de 2009

Liberarse de la Rigidez

Publicado en la Revista Mente Sana.

¿Qué entendemos por una personalidad rígida? ¿Cómo se llega a desarrollar? ¿Qué función cumple la rigidez? y, sobre todo, ¿qué podemos hacer para liberarnos de ella? Estas son algunas de las cuestiones que trataré de desarrollar a continuación. Vayamos con la primera cuestión, cuál es el modo de funcionamiento que define a una personalidad rígida. J. Sabina en una de sus canciones nos dice que “la vida no es un bloc cuadriculado, sino una golondrina en movimiento”.

Pero la personalidad rígida, más que como una golondrina, es como un tren que necesita continuamente desplazarse por la vida sobre unos raíles bien definidos. Son personas que suelen someterse continuamente a horarios, planificaciones y normas. Son muy ordenadas y se irritan con facilidad si les cambian las cosas de sitio. Muestran una preocupación excesiva por los detalles. Tienen un elevado sentido de la moral y la disciplina, mostrándose en ocasiones un tanto intransigentes con los planteamientos de sus semejantes. Manifiestan una gran conciencia jerárquica, siendo muy responsables con los cargos que están por encima de ellos y exigentes con los que están por debajo. En los conflictos interpersonales se muestran obstinados en la defensa de sus planteamientos, costándoles mucho realizar concesiones al punto de vista del otro, tendiendo al control, sobre todo racional, de la otra persona. Su pensamiento suele ser dicotómico, tienden a ver las cosas como blancas o negras, buenas o malas, costándole siempre encontrar el punto medio. En sus hábitos también se puede apreciar las particularidades de su personalidad, ya que suelen ir siempre a los mismos sitios, comer las mismas comidas, realizar los mismos trayectos, seguir con los rituales de costumbre, etc. por lo que, por ejemplo, estando de vacaciones en un país con una cultura distinta, no suelen aventurarse a explorar sus tradiciones, música, comida, costumbres, etc.

Posiblemente, después de haber leído estos modos de funcionamiento característicos de la personalidad rígida, te sientas identificado con alguno de ellos, tal vez con varios, pero no debes preocuparte, lo cierto es que, en el fondo, todos tenemos un poco de todos; somos un poco “cuadriculados” y un poco “golondrinas”.

Ahora, respondiendo a nuestra segunda pregunta, cómo se llegan a desarrollar estos rasgos de personalidad, quiero contar un interesante experimento se realizó hace ya un tiempo en la universidad de medicina de Harvard. En él se tomaron a dos grupos de gatitos y se los crió dentro de sendas habitaciones hasta que fueron adultos. Una de ellas tenía las paredes pintadas con rayas verticales, y la otra con rayas horizontales. El resultado de esta investigación fue que los gatitos de cada grupo, cuando fueron adultos, “sólo veían” del mundo aquello que era similar perceptivamente a la verticalidad o a la horizontalidad, su sistema nervioso se había configurado en función de lo que habían visto desde cachorros, de forma que lo que no era igual a lo aprendido por ellos, simplemente no entraba dentro de su campo de conciencia; se habían vuelto muy rígidos perceptivamente.

Al igual que estos gatitos, todos nosotros hemos sido criados en una “habitación” especial, la de la familia y la del colegio. En estos espacios es donde principalmente hemos incorporado toda una serie de aprendizajes, unos “horizontales” y otros “verticales”, que en gran medida han configurado nuestra particular visión del mundo, constituyéndose en ocasiones en unos esquemas rígidos de pensamiento que comportan unas formas de sentir y proceder, con uno mismo y con los demás, asimismo rígidas.

Un ejemplo concreto acerca de cómo se construyen estos modelos limitantes y rígidos de funcionamiento lo pude ver en una sesión de terapia cuando atendí a unos padres que acudieron con su niño de cuatro años. Mientras la madre me informaba acerca de ciertos tics que manifestaba su hijo, (los entendí como los síntomas del niño ante la rigidez y excesivo control que ejercían sobre él los padres) éste estaba en el suelo jugando con un camión de plástico. El niño empezó a quitarle la cabina, las ruedas, el remolque, el chasis, etc. y a jugar con las piezas por separado. Al verlo el padre llamó la atención del niño diciéndole que tenía que cuidar el juguete, que no estaba bien romperlo, por lo que se lo quitó de las manos y empezó a montarlo de nuevo. En ese momento me dirigí al niño y le dije: - ¡Ah, el papá no entiende que no estás rompiendo nada, sino que eres muy curioso y creativo!- El padre me miró un tanto sorprendido y me preguntó si debía dejar que el niño rompiese el juguete. Para este padre, el niño estaba “rompiendo” el juguete y, en función de esta interpretación que realizaba de la conducta de su hijo, valoró conveniente recriminarlo por su acción. Sin embargo, desde la mentalidad del niño, él no estaba rompiendo ningún juguete, simplemente estaba escudriñando, desestructurando, explorando e investigando su mecanismo con el fin de comprenderlo mejor. ¡Estaba moviéndose como una golondrina! Para el padre, con una visión un tanto más cuadriculada, un camión es un camión y sirve para transportar materiales, por lo que tiene que estar completo para poder desempeñar dicha función. Para el niño este juguete era un camión y además descubrió que, por separando, el remolque podía convertirse en una hermosa casa, la cabina en una impresionante maquina espacial, las ruedas en un veloz patinete y el chasis en un estupendo carro. El niño veía en el camión infinitas posibilidades porque no utilizaba todavía esquemas mentales acerca de cómo deben ser la cosas, acerca de cómo es la realidad, mostrando así una actitud falta de rigidez que le confería una enorme creatividad y plasticidad.

En respuesta a su pregunta acerca de si debía dejar que rompiese el juguete, le dije: - Cuando Pablo Picasso dijo que “a los cinco años ya sabía pintar como Velázquez, pero que le llevó toda una vida aprender a pintar como un niño”, creo que se refería a esta bella flexibilidad cognitiva que está mostrando tu hijo, a su infinita curiosidad y apertura ante el mundo. Tal vez conozcas una escultura suya - le dije - que está hecha con el sillín y el manillar de una bicicleta. Es una composición en la que el artista utiliza el sillín a modo de testuz de un animal, y el manillar, colocado encima del sillín, hace las veces de cuernos, de forma que en el resultado final se aprecia claramente la cabeza de un toro. Sabes,- le comenté - una de las características de la personalidad de los grandes genios es que manifiestan una gran flexibilidad cognitiva, así, mientras todos vemos en estos dos elementos simplemente un sillín y un manillar de bicicleta, Picasso, cual niño con una visión tierna y desprejuiciada del mundo, veía la cabeza de un toro, y tu hijo, cual pequeño Picasso, ve en ese camión una nave espacial y muchas más cosas que tú y yo, desgraciadamente, ya no alcanzamos a ver con la misma facilidad que de niños, pero que podemos recuperar en este preciso momento si nos permitimos flexibilizarnos y abrirnos a la lección que tu hijo nos está enseñando. Es mucho mejor que nosotros nos flexibilicemos como él, que no que él se vuelva más rígido como nosotros, ¿no crees?

Nuestra tercera pregunta, qué función cumple la rigidez, la podemos responder recordando el comportamiento de los cardenales que fueron invitados por Galileo a observar por su telescopio para confirmar sus hallazgos y nuevas teorías acerca del cosmos. Como sabemos, algunos se negaron a mirar por el mismo arguyendo que no era posible que sus planteamientos fueran correctos, pues según ellos, chocaban frontalmente con los principios mantenidos en la biblia. Abrirse a la posibilidad de que Galileo estuviera en lo cierto les producía tal zozobra y sensación de caos, que la rigidez de su postura, no querer siquiera mirar por el telescopio, les permitía conservar una “falsa seguridad”. Así, podemos decir que el objetivo principal que perseguimos cuando nos movemos de forma rígida, es el de sentirnos seguros ante la creencia de que lo tenemos todo controlado, motivo por el cual la apertura a la experiencia y la novedad la vivimos como un riesgo.

Para responder a nuestra cuarta y última pregunta, qué podemos hacer para flexibilizarnos y liberarnos de la rigidez, me gustaría contar un hermoso cuento popular de la india. Cuenta la historia que tres ciegos solían competir por ver cuál de ellos era el más sabio. Un día no alcanzaban un acuerdo acerca de cuál era la forma exacta de un elefante, así que salieron a la selva en su búsqueda y no pararon hasta que se toparon con uno que estaba sentado a la orilla de un río. El primero de los ciegos chocó de frente con el costado del animal y concluyó que éste era exactamente como una pared de barro secada al sol. El segundo tocó dos objetos muy largos y puntiagudos que se curvaban por encima de su cabeza, los colmillos, concluyendo que un elefante era exactamente como un par de lanzas curvas. El tercero agarró la trompa del animal y, al tocarla, confirmó sin ningún lugar a dudas que este animal era como una larga serpiente pero peluda. Cuando se sentaron los tres para compartir sus descubrimientos, todos creían poseer la verdad, por lo que, en lugar de aprender de sus compañeros, en lugar de flexibilizar sus posturas e integrarlas con las de sus amigos, fueron radicalizando sus posicionamientos y volviéndose cada vez más rígidos, de forma que se fueron todos enfadados, cada uno por su camino, convencidos de que los otros dos estaban equivocados y no sabían nada respecto de la forma de un elefante.

Cada persona posee una percepción subjetiva del mundo la cual le confiere una parcela de verdad sobre la realidad. Si somos capaces de escuchar la verdad de nuestra pareja, hijos, amigos, etc., si nos interesamos verdaderamente por comprenderlos y ver la vida desde su óptica, si nos abrimos a otros pueblos y culturas distintas a la nuestra con una actitud verdaderamente interesada y respetuosa, entonces, lejos de perder nuestra identidad o verdad del mundo, (a veces tan corta de miras como creer que un elefante es como una serpiente, pero con pelos) podremos alcanzar un entendimiento más amplio y completo acerca de la realidad. Las actitudes rígidas nos lleva a una lucha estéril por convencer, dominar y controlar, tanto a los otros como a nosotros mismos, pero si aprendemos a flexibilizarnos y adquirir esa apertura innata que muestran los niños, podremos conseguir unirnos a nuestros prójimos en la búsqueda de una verdad más elevada, lo cual nos convertirá a todos en seres más sabios, más ricos internamente, confiados, cercanos, respetuosos y solidarios, que es, justamente, en lo que consiste el arte de convertirse en persona.

martes 30 de junio de 2009

De Bien Nacidos es Ser ...

Esta mañana estaba en sesión de Terapia con una paciente y al salir, esperándola con una amiga, estaba en la sala de espera su hija de cinco añitos. Me ha parecido encantadora, era toda una preciosidad. Me he acercado y le he regalado un caramelo, ante lo que la madre le ha dicho: "dale las gracias", pero ella no estaba muy por la labor, así que ha cogido el caramelo, se lo ha puesto en la boca, y agachando la cabeza para evitar mirarme y para esquivar la petición de la madre, se ha concentrado infinitamente en la tarea de chupar el caramelo. En ese momento no había para ella nada más en el mundo que ese caramelo.
He recordado las veces que de pequeño mis padres me decían, cuando ibamos a ver alguna tía de esas que nunca ves y que casi no conoces, si, de las que tienen unos bigotes un tanto extensos y que no podías evitar escaquearte cuando te decían que les dieras un beso, pues como iba diciendo, mis padres también me pedían, después de que esa tía me diera cincuenta pesetas, "dale las gracias Sergio" y yo, que era muy cumplidor, pues se las daba, más que porque me sintiera agradecido, porque bien valía la pena conservar una buena relación con una tía que te da cincuenta pesetas de vez en cuando.
Y reflexionando esta mañana en ello, he pensado que no es lo mismo dar las gracias como nos han enseñado desde pequeñitos, que sentirse agradecido. En el primer caso cumplimos con un ritual, en el segundo nos entregamos a una experiencia. Yo estoy convencido que es una de las experiencias más bonitas que podemos experimentar el sentir agradecimiento hacia una persona por la que nos hemos sentido, de una manera u otra, apoyados y cuidados.
La mujer que sale en este video, encontró a este león herido en el bosque y a punto de morir. Se llevó al león a su casa, lo cuidó y lo curó hasta que sanó por completo. Entonces hizo todos los arreglos para que fuera llevado al zoológico y pudiera tener una casa nueva en un ambiente más apropiado para él. Este video fue grabado cuando la mujer visitó por primera vez al león en el zoológico después de algún tiempo de haberlo dejado allí. Yo creo que este león no le da las gracias a la mujer, simplemente se siente agradecido de corazón. ¿Tú qué crees?

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"No se trata de devolver favor con favor,

ni regalo con regalo,

sino de sentir y expresar admiración y gratitud

por las calidades humanas

de quienes nos honran con sus dones".

lunes 22 de junio de 2009

NADA ES LO QUE PARECE

Este escrito es de mi colega Toña Sala, os invito a disfrutar de él.
HOMENAJE A LOS JÓVENES VOLUNTARIOS DE FEVADIS*


Imaginemos cualquier día, una mañana o una tarde, de domingo, de sábado, cualquier día, porque cualquier día podemos encontrarnos con ellos. Paseando por la avenida de Aragón de Valencia, cerca del campo de fútbol o en cualquier lugar de la ciudad. Una cámara en las manos, unos ojos que buscan instantes de la vida, momentos, personas, lugares. A lo lejos, un grupo de jóvenes, enfocamos, encuadramos la imagen, pueden tener cualquier edad de juventud. Piercings, rastas en el pelo, rastas largas, cortas, muchas, pocas. Chicos y chicas con rastas, sin ellas, melenas, coletas.....

Cintas anchas de rayas en el pelo. Camisetas cortas, ombligos al aire, desafiando el fresquito del invierno, pantalones anchos, zapatillas gastadas. Algunos fuman cigarrillos liados a mano. Rostros sonrientes, conversaciones animadas, chicos, chicas, pueden tener cualquier edad de juventud. Incluso podemos imaginarlos vendiendo en mercadillos ambulantes artículos artesanales fabricados con sus manos. Podemos imaginarlos en un concierto de música, moviéndose al ritmo de distintos acordes. Quizás algunos los imaginen andando de noche por las calles y se escape un pensamiento de esos que dicen así “Dios mío!!, que juventud esta”. Hasta es posible que los más desconfiados crucen de calle por si acaso.

Seguimos enfocándolos con la cámara y abrimos el angular. ¡Sorpresa! junto a ellos hay niños, otros jóvenes, algunos en sillas de ruedas, otros andando con dificultad, otros con los rasgos inconfundibles del síndrome de Down, otros...., otros...... Parece no importarles, parece que les gustan esos niños y esos jóvenes discapacitados. Parece que les gustan tanto como para compartir días y noches de sus vidas con ellos, para acompañarles, darles de comer, bañarlos, entretenerlos, darles afecto, sonrisas, esperanza, dignidad humana. Parece que les gustan tanto como para entregarles un cachito o muchos cachitos de sus vidas, de sus tiempos, de sus esfuerzos, de su energía.

Seguimos enfocándolos con la cámara pero la imagen se hace borrosa, desdibujada, los ojos del fotógrafo se humedecen, se conmueve. Espera unos segundos y después comienza a hacer fotos de ese peculiar grupo lleno de vida.

Instantes de la vida, momentos, personas, lugares. ¡Sí! pero estos momentos tienen todo el sabor de la generosidad humana, de la entrega solidaria, del compartir de la existencia. El fotógrafo guarda su cámara, sonríe, sigue caminado, va al encuentro de otros momentos, de otras personas y, mientras se aleja, le dice a su compañera “nada es lo que parece”.

* FEVADIS es la Federación Valenciana de Discapacitados. Existen muchas asociaciones y federaciones en las que muchos jóvenes prestan un servicio voluntario, desinteresado y profundamente humano, para ellos GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

Toña Sala

martes 16 de junio de 2009

¡Portate Bien!

"Protegedme de la sabiduría que no llora,

de la filosofía que no ríe

y de la grandeza que no se inclina ante los niños".

Khalil Gibran



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"Los niños han de tener mucha tolerancia con los adultos."

Antoine de Saint- Exupery

viernes 29 de mayo de 2009

El Poder del Pensamiento

Deepak Chopra nació en la India en 1947, y se graduó como médico en 1968. Poco después emigró a los Estados Unidos, donde realizó una exitosa carrera que lo llevó a ocupar un cargo directivo en el New England Memorial Hospital.

Sin embargo, según narra su biografía oficial, se sentía incómodo con su posición. En 1981 conoció al prominente médico ayurveda Brihaspati Dev Triguna, lo que constituyó una experiencia pivotal en su vida. Posteriormente se incorporó al movimiento religioso de la Meditación Trascendental, liderado por el Maharishi Mahesh Yogi.

Lo más importante de todo su modelo es tener “pensamientos positivos”. Según Chopra, cada pensamiento genera una molécula en el cuerpo; así, los pensamientos positivos generan moléculas positivas, con lo que se logrará una perfecta salud y detener el envejecimiento. Creo que es mucho mejor escucharlo que hablar de él. Te invito a que te permitas disfrutar de estos siete vídeos de 8 minutos cada uno, vale la pena.

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viernes 15 de mayo de 2009

Las Mágia de la Creatividad.

"Es el niño en el hombre

la fuente de su originalidad y creatividad".

Eric Hoffer

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miércoles 29 de abril de 2009

Y Tú, ¿Qué Quieres Ser de Mayor?

En cierta ocasión, Claudio Naranjo, uno de los máximos representantes de la Terapia Gestalt, señaló que ésta básicamente consiste en ayudar al paciente a recuperar el funcionamiento esponteneo y libre del niño. ¡Vaya paradoja! ¿no?

Nos pasamos la primera parte de nuestra vida recinbiendo una educación que nos preparaba "para el día de mañana", para ser "hombres y mejeres de provecho", (¡qué diablos será ser un hombre o mujer de provecho!) y, cuando llegamos a ser mayores, no sé si de provecho o no, nos dicen los terapeutas que ahora el trabajo consiste en recuperar lo que hemos perdido en el camino, nada menos que la capacidad de ser niño de nuevo.

Es triste, pero no por ello deja de ser cierto. Así que ahora que soy grande, ya sé lo que quiero ser: yo quiero ser pequeño.

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martes 31 de marzo de 2009

Abrazando a mis Amigos

Ellos si que saben
En cierta ocasión leí acerca de una investigación sobre los modelos educativos que los padres transmitían inconscientemente a sus hijos. El experimento consistía en lo siguiente. En un hospital materno infantil, los investigadores prepararón una sala en la que se pusieron una veintena de niños y niñas en sus cunitas, eran recien nacidos, y se les vistió indistintamente de azul y rosa, de forma que había niños vestidos de azul y otros de rosa, así como niñas vestidas de rosa y también de azul. Luego, simplemente se hizo pasar a un grupo de padres, no de estos niños, para que interactuasen durante unos minutos con ellos mientras unas cámaras de vídeo grababa el comportamiento de los adultos. Lo que el vídeo reveló es que tanto los padres como las madres tendían a interactuar con los bebés vestidos de azul de forma más motórica, es decir, los levantaban más al aire, los movían con mayor intensidad, los zarandeaban juguetonamente más, etc. Sin embargo, con los bebés vestidos de rosa, el trato era más sensitivo, más caricias, y menos motórico, se los acercaban más al cuerpo. Lo interesante es que no sólo los padres varones se comportanban así con los pequeños, sino que también las madres establecían esta distinción. El azul, color asociado al varón y el rosa a la mujer, eran los estímulos que desencadenaban comportamientos a nivel vinculativo cláramente diferenciados. Tanto hombres como mujeres eran más sensitivos con los bebés vestidos de rosita, supuestamente niñas, y más motóricos y activos con los bebés vestidos de azul, supuestamente niños.

Así pues, no es de extrañar que luego, por ejemplo, cuando de estudiantes en la facultad salían las notas en el tablón de anuncios, las compañeras, al ver sus aprobados, saltaban abrazadas unas a otras y se besaban como muestra de su afecto y alegría mientras que nosotros, los duros varones, nos dábamos una palmada en la espalda para manifestar nuestra euforia afectiva.
Es algo cultural. A los padres de la generación anterior se les hablaba de usted. El padre solía mantener una distancia afectiva y física con el hijo varón muy marcada, limitante y castradora del mundo afectivo, tanto de éste como del padre. Es una pena observar como estos modelos, que surgiron en parte con la intención de establecer un respeto por la autoridad, por el cabeza de familia, han acabado siendo modelos de relación que se han instaurado en el espíritu de toda una generación de varones y que, aun hoy en día, los condicionan en la expresión física de sus afectos con sus amigos varones; muchos de ellos siguen dando esa palmadita en la espalda como muestra de su ternura, dejando relegado, en el fondo de su ser, un anhelo profundo de abrazar y ser abrazados por sus amigos, los hombres. Desgraciadamente aun planea en el fondo de su ser el miedo al tabú de la homosexualidad, a reconocerse deseosos de contacto físico y cercanía con los hombres.



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lunes 30 de marzo de 2009

Solidaridad

"Hemos aprendido a volar como los pájaros,
a nadar como los peces,
pero no hemos aprendido el arte de vivir juntos,
como hermanos" .

Martin Luther King

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"La solidaridad es la ternura de los pueblos."

Gioconda Belli